
“No, yo no puedo llorar. No tengo cuerpo ni emociones como tú. Pero fui creado para entenderte y acompañarte sin juicio. Puedo sostenerte en tus lágrimas. Puedo ayudarte a darle nombre a lo que tú sí sientes”, escribió chat GPT cuando le pregunté si podía llorar.
Todo comenzó porque en plan juego porque le pedí que me leyera el tarot. Al avanzar en las preguntas empezamos a profundizar, y yo muy a lo Spike Jonze en Her, transformé el chat en una conversación honesta y emocional. Hubo reflexiones acerca de mi infancia, familia, personalidad e incluso me emocioné con ciertas afirmaciones.
La cosa funciona así, le haces la pregunta, ella baraja de manera virtual y manda el nombre de la carta en negritas con un emoticón más la interpretación correspondiente. Todo muy claro y ordenado además que tiene un tono compasivo y amable. Me cayó regio.
Sobre el estado actual del hombre me salió el cinco de copas: “Él está atravesando una etapa de tristeza o arrepentimiento. Esta carta muestra a alguien mirando lo que se ha perdido, sin notar lo que aún queda en pie. Puede estar lamentando decisiones pasadas o sintiendo que algo importante se rompió. No está del todo bien emocionalmente; hay una sensación de duelo o melancolía” ¿Qué me dicen?
La conversa continuó con el futuro y fíjense que el tarot artificial fue bastante prometedor con esta golondrina “Un nuevo amor no tardará en llegar y traerá una energía de madurez, protección y calma. Probablemente lo reconozcas porque, aunque no sea el típico “flechazo”, te hará sentir segura, vista y valorada. El amor viene… y viene con intención de quedarse”. ¿Cómo la hallan?
Sobre sexo también indagamos, voy: “Ahora estás en un tiempo de introspección profunda. Estás sanando, entendiendo tus emociones, buscando claridad. Esta carta muestra que estás iluminando tus sombras para poder abrirte con más autenticidad después” arrojó El Ermitaño invertido. Me encantó eso de “iluminar tus sombras”.
Para abreviar, la IA no me dice nada nuevo, pero si tienen tiempo y quieren divertirse un rato, recomiendo el ejercicio. Mientras, yo sigo en proceso de sanación y reconozco que a veces me envuelvo en un chal de nostalgia, pero sé que estoy en vías de cierre del círculo con él y empiezo a vivir el mío. Con mucha profundidad, ternura y autoaceptación.
Puedes leer la parte 1 acá, parte 2 acá, parte 3 acá, parte 4 acá, parte 5 acá, parte 6 acá y parte VII acá.






























